Durante mucho tiempo pensé que todavía no había encontrado mi camino. Y eso era extraño, porque cuando miraba mi vida había muchísimo por agradecer. Crecí en una familia amorosa. Estudié. Me recibí. Encontré un compañero con quien construir una vida y llegaron nuestros dos hijos, que transformaron para siempre mi manera de mirar el mundo. Había amor. Había familia. Había una vida construida. Y, sin embargo, dentro de mí seguía existiendo una pregunta. ¿Y yo, qué quiero hacer